Descripción
Este atado une dos plantas con carácter muy distinto pero complementario. La salvia blanca limpia y abre espacio. La ruda afirma, protege y marca límites. Juntas crean una defumación que no se queda en lo superficial.
Es un atado pensado para esos momentos en los que el ambiente necesita un cambio claro: cuando se acumula tensión, cuando algo se ha removido o cuando sientes que el espacio ya no está alineado contigo. El humo es intenso, vegetal y directo, y se nota cómo el aire se transforma a medida que avanza.
La salvia actúa primero, despejando y soltando lo que sobra. La ruda entra después, ayudando a sostener el espacio limpio y a reforzar una sensación de orden y protección. No es una mezcla suave: es firme, consciente y muy efectiva.
Se utiliza encendiendo el extremo y dejando que el humo recorra el espacio con calma. Ideal para casas, consultas o lugares donde se quiera limpiar y proteger sin artificios, trabajando directamente con la planta.



